Como un sueño trazado en luz y color que parece venir de la nada y de todos lados, es imposible no
cautivarse con la belleza plena de este lugar. Para visualizar la experiencia, trate de
imaginarse a millones de luciérnagas acuáticas microscópicas brillando todas a la vez y nadando en
formaciones densas.
En Vieques, en una noche de escasa luna, tome un paseo a uno de los lugares más mágicos del mundo.
Fíjese en la estela brillante de espuma que crea el barco. Cuando el guía lo detiene y patea
fuertemente en el pisoa, aparecerán cientos de rayos luminiscentes en el paso de los peces asustados.
Imagínese usted en el mar, rodeado de un resplandor azul verdoso, levantar su brazo y ver las
gotas de agua brillante hundirse en una alberca fosforescente.
Al batir los brazos dentro del mar se formarán alas de ángeles. Mientras más fuerte el
movimiento, de mayor intensidad será el resplandor. Entre al lugar olvidado por el tiempo, el último en su
clase en mantener un nivel tan alto de luminiscencia. Aunque este fenómeno ocurre en otros sitios
del mundo, ninguno se acerca a la brillantez de una de las bahías de Vieques conocida como Caño
Hondo o Puerto Mosquito.
La luz la generan trillones de microorganismos que se tornan luminiscentes al ser perturbados. La
concentración aquí es increíble: 720,000 por galón. Vieques es uno de los pocos lugares en el
mundo donde la contaminación no ha decimado la población de estos organismos. Es una de los
beneficios del turismo limitado en Vieques.